Desvividos por la vida

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El cansancio nos vence después de las más de siete horas de coche que nos separan del último rancho donde nos han conducido los veterinarios del Comité de Fomento y Salud Animal del Estado de Puebla. Llevamos cinco días en México, y nos encontramos de nuevo sumidos en largas jornadas de carretera tras dormir unas pocas horas. Muy pocas. El ritmo da la impresión que podría abatirnos en pocos días, y sin embargo no parece afectar a Dolores Manzano, Arturo Córdova y Ramses Alejandro Cuautle. Forman parte del equipo de 21 veterinarios que se vuelca en cuerpo y alma en el control de la rabia en el ganado del estado de Puebla. Un trabajo que les obliga a desplazarse de urgencia allí donde aparecen brotes y a pasar noches en vela.

El horario frente a un brote de rabia es completo. De día, vacunaciones. De noche, capturas y control de vampiros. En todo momento, sensibilizar y concienciar a la población afectada. El calendario es igualmente apretado: los festivos lo son sólo si el trabajo se ha finalizado y no aparece ningún brote más. A medio camino nos acercamos a la ciudad de Puebla para reunirnos con Roberto Ramírez, director general del Comité. La responsabilidad de la entidad que dirige es enorme: proteger la salud de los animales domésticos de todo el estado de Puebla y fomentar la ganadería. La confianza y el respeto por sus trabajadores son las claves para mantener el alto nivel de compromiso que su tarea exige.

El trabajo de los veterinarios es de proximidad con los ganaderos y habitantes de núcleos rurales, y son por lo general muy bien recibidos, pues basta la muerte de unos pocos cabezas de ganado para tambalear las pequeñas economías familiares. Resuelven un problema que se hizo evidente durante la década de los 90 en México. Antes el ganado que moría de rabia no se diagnosticaba correctamente, nos explica Dolores Manzano. Y aparentemente no fue hasta pasadas algunas campañas de vacunación que los ganaderos se convencieron que de vez en cuando una parte de sus animales morían debido a esta enfermedad.

Vacunación, control de las poblaciones de vampiros, y pedagogía. Son los tres ejes sobre los que gira la comprometida labor de estos veterinarios. Las campañas de vacunación y control han reducido drásticamente la cantidad de ganado afectado por rabia, a la vez que han permitido que la población conozca los riesgos y tome medidas. La visita a varias comunidades rurales nos permite ser testigos del nivel de concienciación alcanzado.

En Chila de Sal, en el extremo occidental del estado, Alicia Vázquez nos acoge en su modesta casa y nos cuenta cómo fue mordida en pleno día por un vampiro con rabia, mientras lavaba ropa en el río. A pesar de ser un hecho totalmente inusual – los ataques a humanos son muy raros, y los vampiros no están activos de día – capturaron el animal y se dirigieron al centro de salud, siguiendo los consejos recibidos durante las campañas divulgativas del Comité. Un simple gesto que salvó la vida a Alicia, y que no habría tenido lugar sin el conocimiento del riesgo potencial. Un poco más al norte, en la comunidad de El Salado, en el municipio de Jolalpan, una agradable reunión espontánea con los ganaderos al atardecer pone de nuevo de manifiesto los excelentes resultados de los esfuerzos de sensibilización. Los ganaderos locales conocen con detalle cuando hay que aplicar los tratamientos antirrábicos, como diagnosticar la enfermedad, e incluso como distinguir los vampiros (murciélagos malos) del resto de murciélagos (murciélagos buenos), que hay que conservar por los beneficios que aportan al ecosistema, pues comen mosquitos, polinizan plantas y dispersan semillas, según nos cuentan ellos mismos.

 

La familiaridad del vampiro
La familiaridad del vampiro
Ramses y Omar, veterinarios del Comité
Ramses y Omar, veterinarios del Comité
De camino a una cueva con vampiros
De camino a una cueva con vampiros
Buscando vampiros dentro de una cueva en Chila de la Sal
Buscando vampiros dentro de una cueva en Chila de la Sal
Un vinagrillo (uropígido) posa en la entrada de la cueva
Un vinagrillo (uropígido) posa en la entrada de la cueva
Dolores Manzano alimentando vampiros cautivos para las campañas de educación
Dolores Manzano alimentando vampiros cautivos para las campañas de educación
Las grabaciones del día despiertan interés
Las grabaciones del día despiertan interés
Doña Alicia Vázquez, víctima de un vampiro
Doña Alicia Vázquez, víctima de un vampiro
Una víctima más habitual de los vampiros
Una víctima más habitual de los vampiros
Los veterinarios del comité con el equipo de filmación
Los veterinarios del comité con el equipo de filmación