Del mito a la realidad

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Aterrizamos en México DF para retomar la filmación del documental y empezamos con un plato fuerte, cuyo simple nombre nos evoca una mezcla de temor y fascinación. Un animal que en nuestra sociedad se mueve entre la fantasía y la realidad: el vampiro.

Los vampiros son unos pequeños murciélagos que viven en las regiones tropicales de América, y que son en todo semejantes a tantas otras de las aproximadamente 1200 especies existentes en el mundo. Una especialización muy peculiar, sin embargo, los distingue: son hematófagos, se alimentan exclusivamente de sangre de otros animales.

Los miembros del Comité de Fomento y Salud Animal del Estado de Puebla nos guían y acompañan hacia las zonas rurales donde se concentran los conflictos y sus esfuerzos. Allí tenemos el raro privilegio de presenciar cómo actúan los vampiros, en un despliegue de sorprendentes habilidades que les permite nutrirse de la sangre de animales cientos de veces mayores que ellos.

Los veterinarios del Comité nos han preparado el escenario con todo cuidado y, caída la noche, después de una espera que se nos hace demasiado larga para la intensidad de la expectativa, vemos finalmente como algunos vampiros se acercan inadvertidamente a su presa, saltando ágilmente por el suelo, con movimientos que nos parecen más propios de una rana. Su visión infrarroja rebela los puntos más cálidos de la víctima, donde la sangre fluye a flor de piel, y es entonces cuando entra en juego una bioquímica casi de ciencia ficción: lamen el punto de ataque escogido hasta dormir los tejidos gracias a los anestésicos que contiene su saliva, hacen una pequeña herida con unos afilados incisivos sin que la víctima ni siquiera tenga conciencia de ello, y lamen la sangre que no deja de brotar por el efecto de los anticoagulantes que también generan de forma natural en la saliva. El ataque que presenciamos se produce encima de las pezuñas de un caballo, de la que el vampiro se aparta de un rápido salto cada vez que éste se mueve, evitando así males mayores, para retomar de inmediato a su menú. El espectáculo dura más de media hora, y se salda con el vampiro saciado y con suficiente alimento para ese día, y con el caballo con una pequeña herida sin aparente trascendencia en la pata.

Existen tres especies de vampiros, y sólo una de ellas se alimenta de sangre de mamíferos. Es el vampiro común, Desmodus rotundus en latín. La trascendencia de sus ataques no se debe a la gravedad de las heridas que inflige, sino a las infecciones y enfermedades que puede transmitir entre sus víctimas. Entre ellas se cuenta la enfermedad que más temen los ganaderos y las autoridades, la rabia, de la cual los vampiros pueden ser portadores con fatales consecuencias para sus víctimas.

México folclórico
México folclórico
Establo a Hueytamalco, frecuentado por los vampiros
Establo a Hueytamalco, frecuentado por los vampiros
Preparando el material para grabar los vampiros
Preparando el material para grabar los vampiros
Vampiro esperando su momento dentro del establo
Vampiro esperando su momento dentro del establo
Grabando los vampiros en acción
Grabando los vampiros en acción
Vampiro alimentándose
Vampiro alimentándose