Tequila, pulque y murciélagos

En los alrededores de la ciudad de Zacatlán, al norte del estado de Puebla, el paisaje toma un aspecto que se nos hace a la vez extraño y atractivo. Está dominado por las carnosas y exuberantes hojas de los agaves, maguey como los llaman aquí. Mientras paseamos entre las ordenadas hileras de estas imponentes plantas que crecen en la Hacienda Amoltepec, Martín Pichardo, director general de la empresa Desarrollos Agropecuarios del Altiplano, nos adentra con pasión en su dimensión cultural, económica e histórica, arraigada tanto en la tierra como en la sociedad de México.

Hace más de 10.000 años que los pobladores de estas tierras explotan los magueis para producir bebidas, alimentos y fibras para los usos más variados. En los entornos de Zacatlán los magueis se destinan básicamente a la producción del pulque, una bebida fermentada de bajo grado y alto valor nutritivo. Entre las bebidas extraídas del maguey también se cuentan destilados como el mezcal o el conocido e icónico tequila.

Se hace difícil no mirar los magueis pulqueros con cierta reverencia cuando Martín nos hace saber que sólo producen semillas durante su única floración, que marca el final de una vida de 14 años de acumulación de reservas destinadas a la perpetuación de la especie. Sin murciélagos no tendríamos magueis, sentencia Martín. Y la cultura mexicana, sin los magueis, sería muy diferente. Si no hay murciélagos polinizadores, responsables mayoritarios de la fecundación de sus flores, apenas producen semillas fértiles, nos precisa.

Al este de Zacatlán se encuentra el Valle de Mezquital, que aún mantiene buenas poblaciones de murciélagos polinizadores. Es el refugio donde Martín Pichardo y su equipo mantienen la diversidad genética de los magueis, permitiendo que se polinicen y crucen de forma natural, y evitando así el empobrecimiento genético de la variedad que emplean, el maguey pulquero. En el resto de explotaciones que gestionan, con entornos más alterados, los murciélagos escasean y la mayor parte de semillas crecen estériles. La concienciación de la población rural del Valle de Mezquital ha sido clave, y actualmente protegen los murciélagos para preservar sus agaves, explica satisfecho en Martín. Ramses Alejandro Cuatle, veterinario del Comité de Fomento y Salud Animal del Estado de Puebla encargado de los controles de rabia en la zona nos lo confirma: “Cuando surgen brotes en el Valle de Mezquital los ganaderos no quieren mostrarnos las cuevas donde hay vampiros”. Temen que durante los controles puedan perjudicar a los “murciélagos buenos”, y saben las consecuencias que ello tendría para sus magueis.

 

Campo de magueis en Zacatlán
Campo de magueis en Zacatlán
Martín Pichardo mostrándonos el cultivo
Martín Pichardo mostrándonos el cultivo
La Hacienda Amoltepec
La Hacienda Amoltepec
Una planta con mucha historia
Una planta con mucha historia
Don Andrés preparado para extraer aguamiel de los magueis
Don Andrés preparado para extraer aguamiel de los magueis
Don Andrés y el equipo en un momento de descanso
Don Andrés y el equipo en un momento de descanso
De vuelta con la carga de aguamiel
De vuelta con la carga de aguamiel
Martín Pichardo nos muestra el pulque
Martín Pichardo nos muestra el pulque
Derivados del pulque
Derivados del pulque
Grabando murciélagos polinizando los magueis
Grabando murciélagos polinizando los magueis
El volcán Popocatépetl humeante, despedida de México
El volcán Popocatépetl humeante, despedida de México

 

Desvividos por la vida

El cansancio nos vence después de las más de siete horas de coche que nos separan del último rancho donde nos han conducido los veterinarios del Comité de Fomento y Salud Animal del Estado de Puebla. Llevamos cinco días en México, y nos encontramos de nuevo sumidos en largas jornadas de carretera tras dormir unas pocas horas. Muy pocas. El ritmo da la impresión que podría abatirnos en pocos días, y sin embargo no parece afectar a Dolores Manzano, Arturo Córdova y Ramses Alejandro Cuautle. Forman parte del equipo de 21 veterinarios que se vuelca en cuerpo y alma en el control de la rabia en el ganado del estado de Puebla. Un trabajo que les obliga a desplazarse de urgencia allí donde aparecen brotes y a pasar noches en vela.

El horario frente a un brote de rabia es completo. De día, vacunaciones. De noche, capturas y control de vampiros. En todo momento, sensibilizar y concienciar a la población afectada. El calendario es igualmente apretado: los festivos lo son sólo si el trabajo se ha finalizado y no aparece ningún brote más. A medio camino nos acercamos a la ciudad de Puebla para reunirnos con Roberto Ramírez, director general del Comité. La responsabilidad de la entidad que dirige es enorme: proteger la salud de los animales domésticos de todo el estado de Puebla y fomentar la ganadería. La confianza y el respeto por sus trabajadores son las claves para mantener el alto nivel de compromiso que su tarea exige.

El trabajo de los veterinarios es de proximidad con los ganaderos y habitantes de núcleos rurales, y son por lo general muy bien recibidos, pues basta la muerte de unos pocos cabezas de ganado para tambalear las pequeñas economías familiares. Resuelven un problema que se hizo evidente durante la década de los 90 en México. Antes el ganado que moría de rabia no se diagnosticaba correctamente, nos explica Dolores Manzano. Y aparentemente no fue hasta pasadas algunas campañas de vacunación que los ganaderos se convencieron que de vez en cuando una parte de sus animales morían debido a esta enfermedad.

Vacunación, control de las poblaciones de vampiros, y pedagogía. Son los tres ejes sobre los que gira la comprometida labor de estos veterinarios. Las campañas de vacunación y control han reducido drásticamente la cantidad de ganado afectado por rabia, a la vez que han permitido que la población conozca los riesgos y tome medidas. La visita a varias comunidades rurales nos permite ser testigos del nivel de concienciación alcanzado.

En Chila de Sal, en el extremo occidental del estado, Alicia Vázquez nos acoge en su modesta casa y nos cuenta cómo fue mordida en pleno día por un vampiro con rabia, mientras lavaba ropa en el río. A pesar de ser un hecho totalmente inusual – los ataques a humanos son muy raros, y los vampiros no están activos de día – capturaron el animal y se dirigieron al centro de salud, siguiendo los consejos recibidos durante las campañas divulgativas del Comité. Un simple gesto que salvó la vida a Alicia, y que no habría tenido lugar sin el conocimiento del riesgo potencial. Un poco más al norte, en la comunidad de El Salado, en el municipio de Jolalpan, una agradable reunión espontánea con los ganaderos al atardecer pone de nuevo de manifiesto los excelentes resultados de los esfuerzos de sensibilización. Los ganaderos locales conocen con detalle cuando hay que aplicar los tratamientos antirrábicos, como diagnosticar la enfermedad, e incluso como distinguir los vampiros (murciélagos malos) del resto de murciélagos (murciélagos buenos), que hay que conservar por los beneficios que aportan al ecosistema, pues comen mosquitos, polinizan plantas y dispersan semillas, según nos cuentan ellos mismos.

 

La familiaridad del vampiro
La familiaridad del vampiro
Ramses y Omar, veterinarios del Comité
Ramses y Omar, veterinarios del Comité
De camino a una cueva con vampiros
De camino a una cueva con vampiros
Buscando vampiros dentro de una cueva en Chila de la Sal
Buscando vampiros dentro de una cueva en Chila de la Sal
Un vinagrillo (uropígido) posa en la entrada de la cueva
Un vinagrillo (uropígido) posa en la entrada de la cueva
Dolores Manzano alimentando vampiros cautivos para las campañas de educación
Dolores Manzano alimentando vampiros cautivos para las campañas de educación
Las grabaciones del día despiertan interés
Las grabaciones del día despiertan interés
Doña Alicia Vázquez, víctima de un vampiro
Doña Alicia Vázquez, víctima de un vampiro
Una víctima más habitual de los vampiros
Una víctima más habitual de los vampiros
Los veterinarios del comité con el equipo de filmación
Los veterinarios del comité con el equipo de filmación


Las tribulaciones de vampiros y ganado en México

Nos encontramos un vampiro atrapado en la red poco después de oscurecer. Siempre vienen por tierra cuando van a atacar el ganado, nos aclara la veterinaria Dolores Manzano del Comité de Fomento y Salud Animal del Estado de Puebla, que conoce bien las costumbres de estos murciélagos. Para ello han dispuesto la trampa a ras de suelo justo al lado del cercado donde pasan la noche las vacas.

Sin duda el vampiro se dirigía a consumir sangre de alguno de los animales que Jesús Bando, miembro de la asociación ganadera de Puebla, mantiene en su rancho. Don Jesús nos asegura que siempre inspeccionan el ganado se encuentran varias vacas mordidas por vampiros, y pese a que es de noche y se hace difícil distinguir las posibles heridas con la luz de la linterna, nos hace revisar una parte del rebaño.

Quizás por la falta de luz, o quizás porque la afectación realmente no es tan elevada, no conseguimos encontrar ningún animal con heridas recientes entre las cerca de 50 vacas que desfilan nerviosas ante nosotros. El murciélago capturado, y la herida tras la oreja de su caballo, que mana aún cuello abajo, son la evidencia irrefutable del problema y argumento suficiente para que Don Jesús mantenga su posición: se deben controlar las poblaciones de murciélagos hematófagos. Nos insiste en que la vacunación antirrábica del rebaño no palia todos los problemas que ocasionan los vampiros. Don Jesús mantiene que los ataques reiterados a los terneros más pequeños -los vampiros pueden atacar varias noches seguidas la misma presa, aprovechando las heridas que ya les han infligido – a menudo debilitan las víctimas, que acaban muriendo. Los veterinarios del Comité de Fomento y Salud Animal del Estado de Puebla que nos acompañan se limitan a encogerse de hombros cuando les pedimos si han constatado este efecto o si conocen su alcance. El retazo de selva donde nos encontramos, que nos ha recibido alegre durante el día con el vuelo mágico del tucán, se muestra ahora mucho más siniestro y misterioso.

En cualquier caso, antes de liberar el murciélago de nuevo, los veterinarios le untan el dorso con ungüento vampiricida. Tanto ganaderos como veterinarios lo utilizan rutinariamente, pero a los profanos del grupo el producto nos parece salido de la imaginación de algún dibujante de viñetas. Inspeccionamos la etiqueta con una mal disimulada incredulidad, que se acrecenta al leer el nombre del principio activo anunciado: la bromadiolona. Los vampiros son muy sociables y se limpian unos a otros lamiéndose, nos explica Arturo Córdova, veterinario del Comité. Al hacerlo el veneno se esparce por la colonia y consiguen así eliminar varios individuos, quizá hasta una docena. De este modo disminuyen las poblaciones de vampiros. La bromadiolona es un anticoagulante muy efectivo, que provoca la muerte por hemorragia interna. Nada más lejos de la primera impresión casi cómica que nos ha dado el producto.

Aun en el municipio de Hueytamalco, a pocos kilómetros pero a un buen rato de camino (que ha incluido varios patinazos y una varada del vehículo en el barro), se encuentra la ordenada finca de Gabriel de la Sierra, ganadero y vocal del Comité. Mientras vacuna algunos de sus cebúes, la sufrida variedad de vaca que cría, nos cuenta el esfuerzo que se está haciendo desde la administración para conseguir que las campañas de prevención de la rabia lleguen a todos los ganaderos. El precio de la vacuna, que hay que aplicar anualmente, ronda los 10 pesos mexicanos por animal (unos 60 céntimos de euro), y el kilo de carne de vaca ronda los 100 pesos. Las pérdidas derivadas de no aplicarla, teniendo en cuenta que cuando hay un brote de rabia se pueden morir entre el 2 y el 3% de los animales, son evidentes. Para Gabriel no hay motivo para no vacunar una vez entendidos los balances y teniendo en cuenta el bajo precio del tratamiento, subsidiado por el estado. Concienciar e informar a los ganaderos es la clave y la apuesta del Comité para controlar tanto ésta como el resto de enfermedades que afectan a los rebaños.

Cebúes de la finca de Gabriel de la Sierra
Cebúes de la finca de Gabriel de la Sierra
Gabriel mostrándonos los materiales para la vacunación
Gabriel mostrándonos los materiales para la vacunación
Vacunando el ganado
Vacunando el ganado
Don Jesús Bando en la entrada de su finca
Don Jesús Bando en la entrada de su finca
Vaqueros de la selva
Vaqueros de la selva
Mordida de vampiro fresca detrás de la oreja
Mordida de vampiro fresca detrás de la oreja
El ganado atado resulta fácil de encontrar noche tras noche
El ganado atado resulta fácil de encontrar noche tras noche
Pomada vampiricida
Pomada vampiricida
Con el coche atascado en el barro
Con el coche atascado en el barro

Del mito a la realidad

Aterrizamos en México DF para retomar la filmación del documental y empezamos con un plato fuerte, cuyo simple nombre nos evoca una mezcla de temor y fascinación. Un animal que en nuestra sociedad se mueve entre la fantasía y la realidad: el vampiro.

Los vampiros son unos pequeños murciélagos que viven en las regiones tropicales de América, y que son en todo semejantes a tantas otras de las aproximadamente 1200 especies existentes en el mundo. Una especialización muy peculiar, sin embargo, los distingue: son hematófagos, se alimentan exclusivamente de sangre de otros animales.

Los miembros del Comité de Fomento y Salud Animal del Estado de Puebla nos guían y acompañan hacia las zonas rurales donde se concentran los conflictos y sus esfuerzos. Allí tenemos el raro privilegio de presenciar cómo actúan los vampiros, en un despliegue de sorprendentes habilidades que les permite nutrirse de la sangre de animales cientos de veces mayores que ellos.

Los veterinarios del Comité nos han preparado el escenario con todo cuidado y, caída la noche, después de una espera que se nos hace demasiado larga para la intensidad de la expectativa, vemos finalmente como algunos vampiros se acercan inadvertidamente a su presa, saltando ágilmente por el suelo, con movimientos que nos parecen más propios de una rana. Su visión infrarroja rebela los puntos más cálidos de la víctima, donde la sangre fluye a flor de piel, y es entonces cuando entra en juego una bioquímica casi de ciencia ficción: lamen el punto de ataque escogido hasta dormir los tejidos gracias a los anestésicos que contiene su saliva, hacen una pequeña herida con unos afilados incisivos sin que la víctima ni siquiera tenga conciencia de ello, y lamen la sangre que no deja de brotar por el efecto de los anticoagulantes que también generan de forma natural en la saliva. El ataque que presenciamos se produce encima de las pezuñas de un caballo, de la que el vampiro se aparta de un rápido salto cada vez que éste se mueve, evitando así males mayores, para retomar de inmediato a su menú. El espectáculo dura más de media hora, y se salda con el vampiro saciado y con suficiente alimento para ese día, y con el caballo con una pequeña herida sin aparente trascendencia en la pata.

Existen tres especies de vampiros, y sólo una de ellas se alimenta de sangre de mamíferos. Es el vampiro común, Desmodus rotundus en latín. La trascendencia de sus ataques no se debe a la gravedad de las heridas que inflige, sino a las infecciones y enfermedades que puede transmitir entre sus víctimas. Entre ellas se cuenta la enfermedad que más temen los ganaderos y las autoridades, la rabia, de la cual los vampiros pueden ser portadores con fatales consecuencias para sus víctimas.

México folclórico
México folclórico
Establo a Hueytamalco, frecuentado por los vampiros
Establo a Hueytamalco, frecuentado por los vampiros
Preparando el material para grabar los vampiros
Preparando el material para grabar los vampiros
Vampiro esperando su momento dentro del establo
Vampiro esperando su momento dentro del establo
Grabando los vampiros en acción
Grabando los vampiros en acción
Vampiro alimentándose
Vampiro alimentándose