Atraídos por el superlativo – Bracken Cave

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Hay lugares que casi todo el mundo sueña con pisar algún día. Las pirámides de Egipto o la Torre Eiffel quizás lideran la lista de destinos que muchos quisiéramos visitar. Para los amantes de los murciélagos la lista la encabeza indiscutiblemente Bracken Cave.

Bracken Cave es el superlativo imbatido, la mayor congregación de murciélagos del mundo. La promesa de un espectáculo magnífico. Y no somos capaces de encontrarla. La desazón va en aumento a medida que avanza la tarde y seguimos recorriendo kilómetros intentando interpretar el sencillo mapa de que disponemos, sin conseguir localizar el desvío que debería llevarnos hasta la cueva. La hemos buscado del derecho y del revés en el GPS pero su nombre no figura, sabe mal pero en esta ocasión esta joya de la tecnología no nos puede acompañar. Bracken Cave es la meca de los amantes de los murciélagos, pero no figura en los mapas, y sus custodios se cuidan con mucha eficacia de no hacerlo visible. Con esto, francamente, no contábamos. Dada la magnitud y relevancia de la cueva nos esperábamos encontrar indicaciones luminosas en la misma autopista que une Austin y San Antonio, en el sur de Texas, que nos condujeran hasta la puerta misma. Después de dar unas cuantas vueltas nos detenemos en una gasolinera, supuestamente cercana a la cavidad, a preguntar ya con cierta desesperación. Al primer interpelado le suena pero no sabe darnos mayores indicaciones. El segundo sabe dónde está pero reconoce que es de mal encontrar, “lo tienen bastante escondido” según nos matiza. Sus indicaciones, sea como fuera, nos acaban llevando a nuestro destino. ¡Aún estamos a tiempo de ver la emergencia!

Nos sumamos al grupo de unos treinta visitantes que hoy pueden acercarse a la cueva. Mylea Bayless, Directora de Programas de Conservación del Bat Conservation International (BCI), nos espera para hacernos de anfitriona durante la visita. El celo con que el BCI protege esta cavidad imprescindible está justificado, nos expone, por la presión urbanística que pesa sobre ella y porque el fácil acceso a la cavidad podría comprometer la colonia si fuera demasiado frecuentada. Desde que compraron la cueva y los terrenos que lo rodean los esfuerzos del BCI se han centrado en controlar y regular la afluencia de visitantes y mejorar el entorno natural. Nuestra impresión es que han alcanzado ambos objetivos con nota. Junto con la Mylea un nutrido grupo de voluntarios locales nos acompaña para guiar y asistir a los visitantes. Son las seis de la tarde y llegamos con el grupo ante la cueva. Los visitantes se van acomodando en los bancos de madera que el BCI ha instalado quizás para remarcar que lo que venimos a ver es eminentemente un espectáculo. En cada banco hay una placa metálica donde figura el nombre del donante que lo ha financiado. Entonces Don Bergquist, voluntario jubilado del BCI, combinando rigor y sentido del humor, hace una larga introducción al mundo de los murciélagos, apoyándose en su voz y en algunas fotos que lleva como soporte. Añadimos un ingrediente más al espectáculo, es un espectáculo educativo. Mientras Don todavía está hablando comienzan a salir los primeros murciélagos. La atención del público se mueve hacia la entrada de la cavidad.

La boca de la cueva, de unos 10 metros de longitud, está en una pequeña depresión del terreno, por lo que los aproximadamente 15 millones de murciélagos rabudos mexicanos (Tadarida brasiliensis) que salen de su interior cada noche se ven obligados a ganar altura formando un espiral frenético y densísimo, que acaba desfilando en una impresionante formación que serpentea hacia el horizonte. La emergencia puede durar hasta cuatro horas, no pueden salir todos los animales de golpe, por lo que empiezan muy temprano, cuando el sol aún no se ha puesto. El volumen desmesurado de animales, la velocidad y gracia con que atraviesan ante nosotros, y el intenso ruido del aleteo, secuestran nuestra atención largo rato. Nos vamos de hecho cuando ya no hay luz para seguir viendo los quién sabe cuántos millones de murciélagos que aún quedan por salir.

Se comprende, una vez vivido el espectáculo, que el BCI atraiga todos los recursos y voluntarios que le hacen falta para preservar la cavidad. La amenaza de una nueva urbanización inmediata a los terrenos del Bracken Cave los ha puesto de nuevo en alerta. La urbanización en sí no afectaría directamente a la cavidad, pero multiplicaría exponencialmente los contactos entre humanos y murciélagos, con consecuencias imprevisibles para la cueva y sus ocupantes, nos aclara la Mylea. En BCI están decididos a evitar el conflicto y por eso Mylea no duda que la entidad será capaz de conseguir los cerca de 20 millones de dólares que hacen falta para comprar los terrenos e impedir así las obras. Después de haberles conocido nosotros tampoco lo dudamos.

Entrada del Bracken Cave
Entrada del Bracken Cave
Expectación al salir los primeros murciélagos
Expectación al salir los primeros murciélagos
 Uno de los bancos de madera, fruto del donativo de miembros del BCI
Uno de los bancos de madera, fruto del donativo de miembros del BCI
Don Bergquist contando la vida y milagros de los murciélagos
Don Bergquist contando la vida y milagros de los murciélagos
El río de murciélagos
El río de murciélagos
Emergencia en el Bracken Cave
Emergencia en el Bracken Cave
Emergencia en el Bracken Cave
Emergencia en el Bracken Cave
Mylea Bayless conversando con el equipo
Mylea Bayless conversando con el equipo
Últimas luces del atardecer sobre Bracken Cave
Últimas luces del atardecer sobre Bracken Cave