Participa en el proyecto!

Gracias al esfuerzo de mucha gente ya hemos superado el ecuador del documental! Para terminarlo nos falta un pequeño empujón, y por eso hemos abierto una línea de mecenaje en este mismo blog.

Colabora pinchando aquí!!

Aquí puedes ver una muestra de lo que hemos grabado hasta el momento:

Humanos y murciélagos será un documental de 50 minutos sobre la complejidad de lasrelaciones entre los humanos y la naturaleza a partir de la mirada a un grupo animal que se encuentra en todo el mundo y nunca deja indiferente.Por su variedad, distribución y vida enigmáticalos murciélagos nos permiten abordar la necesidad de conservar la naturaleza.

Entre el material grabado hasta la fecha se cuentan los hospitales de murciélagos en Australia, el conflicto entre vampiros y ganaderos y la importancia de los murciélagos polinizadores enMéxico, el contraste entre la adoración a los murciélagos y su consumo tradicional enIndonesia y el turismo de murciélagos y los murciélagos como controladores de plagas en Texas (Estados Unidos). Nos quedan dos expediciones de filmación solamente para cubrir todos los capítulos del guión: impacto sobre las poblaciones humanas de la mayor concentración de zorros voladores del mundo en Zambia, y el negocio del guano en Vietnam.

Si quieres saber más sobre el proyecto y sobre cómo será el documental paséate por los posts de este blog.

Te esperamos!!

Murciélagos en el radar!

Dicen que cuando Marconi explicó a sus familiares que quería probar de intercambiar señales inalámbricas a distancia se lo llevaron a una institución de salud mental para que le hicieran una revisión. De no habernos documentado previamente, cuando Dianne Odegard del Bat Conservation International nos contó que su marido seguía los movimientos de los murciélagos de Bracken Cave por el radar meteorológico nuestro escepticismo no habría sido menor.

Llegamos a casa Dianne y Lee Mackenzie, para que nos muestren cómo es posible tal filigrana tecnológica. La visita, sin embargo, comienza con la presentación de un buen número de huéspedes alados que llenan los rincones de la casa y del jardín. La vida de Dianne y Lee gira alrededor de los murciélagos, y han montado en su propia vivienda un hospital de campaña para ayudar a los animales heridos que los vecinos encuentran por su zona. Mientras en Lee nos muestra la jaula de vuelo que tienen en el jardín, paso previo a la liberación de los animales, la Dianne está alimentando un murciélago rabudo con gusanos. Al verlo de cerca, tan pequeño y frágil, se hace difícil creer que pueda llegar a interceptar las señales del radar en sus vuelos nocturnos. Claro que no lo hace solo, sino acompañado de unos cuantos millones de congéneres.

La idea de utilizar los radares meteorológicos surgió de quien posiblemente ha sido el investigador de murciélagos más brillante y revolucionario: Thomas Kunz. Sus estudios de los movimientos de murciélagos y de sus presas en la aerosfera le llevaron a proponer una nueva disciplina de la ecología que intenta comprender las complejas interacciones de la fauna en un medio tan cambiante como la atmósfera. La bautizó como aeroecología.

Las imágenes de radar que nos muestra Lee en su ordenador son pues fruto de la iniciativa de este pionero. Cada mañana Lee entra en la web del MRMS (multi radar sensor system), una iniciativa conjunta de varias instituciones de investigación de Estados Unidos, que ofrece al público mapas detallados de los fenómenos atmosféricos de todo el país, y que permite también observar los movimientos en masa de los murciélagos. La interpretación de las imágenes no es sencilla, es precisa una buena dosis de práctica y conocimiento de las particularidades del clima de Texas para no confundir una nube de verdad con una nube de murciélagos, o vice-versa. En cualquier caso Lee ha aprendido a interpretar con mucha precisión lo que muestran los radares. Nos muestra como el día anterior un frente proveniente del este arrastró una extensa nube de insectos proveniente en buena parte de regiones agrícolas del interior de Texas. Los murciélagos aprovecharon para desplazarse menos de lo habitual para ir a alimentarse. A las pocas horas de oscurecer la densa nube de murciélagos se extiende varias decenas de kilómetros aprovechando el maná que les lleva el viento.

Lee, que insiste en que no es un científico sino un simple aficionado a los murciélagos (¡nos cuesta creerlo!), registra diariamente las horas de emergencia de los varios refugios multitudinarios del sur de Texas (Bracken Cave, el puente de Austin, Frio Cave, etc), mide la máxima extensión de las nubes de murciélagos para poder inferir la cantidad que hay, y toma nota muy detallada de las condiciones ambientales (temperaturas, viento, presión atmosférica y toda una serie de variables más) que hay en los alrededores de cada cueva. Su serie de datos, muy rigurosa y constante, empieza a ser muy larga. Ciencia popular de alta tecnología. La sonrisa que acompaña en todo momento este hombre enérgico y entusiasta desaparece repentinamente cuando le preguntamos qué pasaría si todos estos murciélagos que él sigue con tanto interés desaparecieran de golpe. “Sería un desastre, más nos vale que no pase nunca”. El desastre del que nos habla Lee sería a la vez económico y de salud pública. La novísima disciplina de la aeroecología ya ha permitido cuantificar con rigor el valor económico de los murciélagos, y el sobrecoste que tendría para la agricultura su desaparición. El servicio ecológico que prestan los murciélagos se debería reemplazar con pesticidas (con el importante detrimento hacia la salud pública que ello supondría)  por valor de 700 mil dólares sólo en el caso del cultivo del algodón en el sur de Texas, y por unos 3700 millones de dólares en el conjunto de los Estados Unidos. Lo que antes era un intangible, el valor de una pequeña fracción de la naturaleza que nos rodea, ya tiene precio. Dada su magnitud no sería imprudente que los arquitectos de nuestra economía lo internalizaran.

La Dianne cuidando un murciélago para que pueda volver a aparecer en el radar
La Dianne cuidando un murciélago para que pueda volver a aparecer en el radar
Lee Mackenzie mostrándonos la jaula de vuelo
Lee Mackenzie mostrándonos la jaula de vuelo
Uno de los ocupantes de la jaula de vuelo
Uno de los ocupantes de la jaula de vuelo
Lee nos muestra cómo los murciélagos se han extendido sobre el cielo de Texas
Lee nos muestra cómo los murciélagos se han extendido sobre el cielo de Texas
Evolución de la nube de murciélagos a lo largo de la noche
Evolución de la nube de murciélagos a lo largo de la noche
Lee y Dianne con el equipo de filmación
Lee y Dianne con el equipo de filmación

Atraídos por el superlativo – Bracken Cave

Hay lugares que casi todo el mundo sueña con pisar algún día. Las pirámides de Egipto o la Torre Eiffel quizás lideran la lista de destinos que muchos quisiéramos visitar. Para los amantes de los murciélagos la lista la encabeza indiscutiblemente Bracken Cave.

Bracken Cave es el superlativo imbatido, la mayor congregación de murciélagos del mundo. La promesa de un espectáculo magnífico. Y no somos capaces de encontrarla. La desazón va en aumento a medida que avanza la tarde y seguimos recorriendo kilómetros intentando interpretar el sencillo mapa de que disponemos, sin conseguir localizar el desvío que debería llevarnos hasta la cueva. La hemos buscado del derecho y del revés en el GPS pero su nombre no figura, sabe mal pero en esta ocasión esta joya de la tecnología no nos puede acompañar. Bracken Cave es la meca de los amantes de los murciélagos, pero no figura en los mapas, y sus custodios se cuidan con mucha eficacia de no hacerlo visible. Con esto, francamente, no contábamos. Dada la magnitud y relevancia de la cueva nos esperábamos encontrar indicaciones luminosas en la misma autopista que une Austin y San Antonio, en el sur de Texas, que nos condujeran hasta la puerta misma. Después de dar unas cuantas vueltas nos detenemos en una gasolinera, supuestamente cercana a la cavidad, a preguntar ya con cierta desesperación. Al primer interpelado le suena pero no sabe darnos mayores indicaciones. El segundo sabe dónde está pero reconoce que es de mal encontrar, “lo tienen bastante escondido” según nos matiza. Sus indicaciones, sea como fuera, nos acaban llevando a nuestro destino. ¡Aún estamos a tiempo de ver la emergencia!

Nos sumamos al grupo de unos treinta visitantes que hoy pueden acercarse a la cueva. Mylea Bayless, Directora de Programas de Conservación del Bat Conservation International (BCI), nos espera para hacernos de anfitriona durante la visita. El celo con que el BCI protege esta cavidad imprescindible está justificado, nos expone, por la presión urbanística que pesa sobre ella y porque el fácil acceso a la cavidad podría comprometer la colonia si fuera demasiado frecuentada. Desde que compraron la cueva y los terrenos que lo rodean los esfuerzos del BCI se han centrado en controlar y regular la afluencia de visitantes y mejorar el entorno natural. Nuestra impresión es que han alcanzado ambos objetivos con nota. Junto con la Mylea un nutrido grupo de voluntarios locales nos acompaña para guiar y asistir a los visitantes. Son las seis de la tarde y llegamos con el grupo ante la cueva. Los visitantes se van acomodando en los bancos de madera que el BCI ha instalado quizás para remarcar que lo que venimos a ver es eminentemente un espectáculo. En cada banco hay una placa metálica donde figura el nombre del donante que lo ha financiado. Entonces Don Bergquist, voluntario jubilado del BCI, combinando rigor y sentido del humor, hace una larga introducción al mundo de los murciélagos, apoyándose en su voz y en algunas fotos que lleva como soporte. Añadimos un ingrediente más al espectáculo, es un espectáculo educativo. Mientras Don todavía está hablando comienzan a salir los primeros murciélagos. La atención del público se mueve hacia la entrada de la cavidad.

La boca de la cueva, de unos 10 metros de longitud, está en una pequeña depresión del terreno, por lo que los aproximadamente 15 millones de murciélagos rabudos mexicanos (Tadarida brasiliensis) que salen de su interior cada noche se ven obligados a ganar altura formando un espiral frenético y densísimo, que acaba desfilando en una impresionante formación que serpentea hacia el horizonte. La emergencia puede durar hasta cuatro horas, no pueden salir todos los animales de golpe, por lo que empiezan muy temprano, cuando el sol aún no se ha puesto. El volumen desmesurado de animales, la velocidad y gracia con que atraviesan ante nosotros, y el intenso ruido del aleteo, secuestran nuestra atención largo rato. Nos vamos de hecho cuando ya no hay luz para seguir viendo los quién sabe cuántos millones de murciélagos que aún quedan por salir.

Se comprende, una vez vivido el espectáculo, que el BCI atraiga todos los recursos y voluntarios que le hacen falta para preservar la cavidad. La amenaza de una nueva urbanización inmediata a los terrenos del Bracken Cave los ha puesto de nuevo en alerta. La urbanización en sí no afectaría directamente a la cavidad, pero multiplicaría exponencialmente los contactos entre humanos y murciélagos, con consecuencias imprevisibles para la cueva y sus ocupantes, nos aclara la Mylea. En BCI están decididos a evitar el conflicto y por eso Mylea no duda que la entidad será capaz de conseguir los cerca de 20 millones de dólares que hacen falta para comprar los terrenos e impedir así las obras. Después de haberles conocido nosotros tampoco lo dudamos.

Entrada del Bracken Cave
Entrada del Bracken Cave
Expectación al salir los primeros murciélagos
Expectación al salir los primeros murciélagos
 Uno de los bancos de madera, fruto del donativo de miembros del BCI
Uno de los bancos de madera, fruto del donativo de miembros del BCI
Don Bergquist contando la vida y milagros de los murciélagos
Don Bergquist contando la vida y milagros de los murciélagos
El río de murciélagos
El río de murciélagos
Emergencia en el Bracken Cave
Emergencia en el Bracken Cave
Emergencia en el Bracken Cave
Emergencia en el Bracken Cave
Mylea Bayless conversando con el equipo
Mylea Bayless conversando con el equipo
Últimas luces del atardecer sobre Bracken Cave
Últimas luces del atardecer sobre Bracken Cave

El puente sobre el río Colorado

“Es importante mantenerse hidratado!”, “El agua es necesaria!”, Son algunos de los eslóganes que Cory Roussel clama mientras atraviesa el puente de Congress Avenue, atestado de curiosos que se apoyan en la barandilla expectantes. De acuerdo con el servicio meteorológico nacional de Estados Unidos, en Austin, la capital del estado de Texas, sólo se superan los 38 º C 18 días al año. Es agosto, y es uno de esos días. Quizá por eso no hemos podido renunciar a su ofrecimiento. A pesar de son ya las 6 de la tarde el calor todavía se deja sentir, y la multitud que se congrega en el puente es suficiente para que Cory venda entre 100 y 200 botellas cada noche, nos detalla satisfecho. Un pequeño negocio que le permite ganarse la vida trabajando sólo las tardes de marzo a noviembre, mientras hay murciélagos.

Sustenta su negocio una maternidad de murciélagos rabudos mexicanos (Tadarida brasiliensis) que ocupa las fisuras que surcan este puente del río Colorado y que cada noche atrae a cientos de personas que observan el vuelo de los murciélagos de todos los ángulos posibles: desde encima y debajo del puente, desde las orillas del río, o desde embarcaciones de todo tipo. El modesto río Colorado de Texas no ha dejado la impresionante huella en el paisaje de su hermano mayor que discurre más al este entre Estados Unidos y México, pero ofrece igualmente un espectáculo natural raro y único. Un millón y medio de animales se concentran en este puente que lo cruza. Su presencia nos llega primero por la nariz y después por el oído a medida que nos acercamos, aún de día, al puente. Al atardecer los murciélagos abandonan su refugio seguro y tranquilo para volar hacia las zonas agrícolas vecinas donde encuentran los insectos que necesitan para alimentarse. Al hacerlo forman una larga desfilada que se extiende hacia el horizonte. Las últimas luces del día, con la silueta del moderno centro de la ciudad como telón de fondo, confieren a la escena un aire casi irreal. Una extraña pero armoniosa mezcla de neones, rascacielos y naturaleza sitúan el espectáculo en las antípodas del ideal de naturaleza prístina, pero no por ello lo hacen menos atractivo. Los aproximadamente 140.000 visitantes que anualmente se acercan a presenciarlo dan testimonio de ello.

El negocio de Cory es una pequeña muestra del movimiento económico que genera en Austin la colonia urbana de murciélagos más grande de Estados Unidos, que de acuerdo con las estimaciones del Bat Conservation International (BCI) asciende a los 8 millones de dólares anuales. Los principales sectores beneficiados son la restauración, los hoteles y el transporte. Los visitantes, aunque mayoritariamente tejanos, provienen de todos los rincones de Estados Unidos y de un buen número de países extranjeros. Dianne Odegard, la enérgica coordinadora de Educación y Capacitación Pública del BCI, nos da una cálida bienvenida al pie del puente y nos expone la historia de la colonia y la larga lucha por su conservación que abandera la ONG que representa. Un giro del rechazo social hacia la puesta en valor, conseguido gracias al esfuerzo de sensibilización continuado desde la década de los 80, resume la hazaña de esta organización.

 

Homenaje a los murciélagos del Congress Avenue Bridge
Homenaje a los murciélagos del Congress Avenue Bridge
Algunos bat-indicios en la ciudad
Algunos bat-indicios en la ciudad
Murciélagos y marketing
Murciélagos y marketing
Para ver murciélagos arriba a la izquierda por favor
Para ver murciélagos arriba a la izquierda por favor
Expectación por tierra y agua
Expectación por tierra y agua
Encima del puente al atardecer
Encima del puente al atardecer
Maquillaje de murciélagos para pasarlo bien los más pequeños
Maquillaje de murciélagos para pasarlo bien los más pequeños
Murciélagos saliendo de debajo del puente
Murciélagos saliendo de debajo del puente
El puente en plena acción
El puente en plena acción
Se acabó el espectáculo
Se acabó el espectáculo




Tequila, pulque y murciélagos

En los alrededores de la ciudad de Zacatlán, al norte del estado de Puebla, el paisaje toma un aspecto que se nos hace a la vez extraño y atractivo. Está dominado por las carnosas y exuberantes hojas de los agaves, maguey como los llaman aquí. Mientras paseamos entre las ordenadas hileras de estas imponentes plantas que crecen en la Hacienda Amoltepec, Martín Pichardo, director general de la empresa Desarrollos Agropecuarios del Altiplano, nos adentra con pasión en su dimensión cultural, económica e histórica, arraigada tanto en la tierra como en la sociedad de México.

Hace más de 10.000 años que los pobladores de estas tierras explotan los magueis para producir bebidas, alimentos y fibras para los usos más variados. En los entornos de Zacatlán los magueis se destinan básicamente a la producción del pulque, una bebida fermentada de bajo grado y alto valor nutritivo. Entre las bebidas extraídas del maguey también se cuentan destilados como el mezcal o el conocido e icónico tequila.

Se hace difícil no mirar los magueis pulqueros con cierta reverencia cuando Martín nos hace saber que sólo producen semillas durante su única floración, que marca el final de una vida de 14 años de acumulación de reservas destinadas a la perpetuación de la especie. Sin murciélagos no tendríamos magueis, sentencia Martín. Y la cultura mexicana, sin los magueis, sería muy diferente. Si no hay murciélagos polinizadores, responsables mayoritarios de la fecundación de sus flores, apenas producen semillas fértiles, nos precisa.

Al este de Zacatlán se encuentra el Valle de Mezquital, que aún mantiene buenas poblaciones de murciélagos polinizadores. Es el refugio donde Martín Pichardo y su equipo mantienen la diversidad genética de los magueis, permitiendo que se polinicen y crucen de forma natural, y evitando así el empobrecimiento genético de la variedad que emplean, el maguey pulquero. En el resto de explotaciones que gestionan, con entornos más alterados, los murciélagos escasean y la mayor parte de semillas crecen estériles. La concienciación de la población rural del Valle de Mezquital ha sido clave, y actualmente protegen los murciélagos para preservar sus agaves, explica satisfecho en Martín. Ramses Alejandro Cuatle, veterinario del Comité de Fomento y Salud Animal del Estado de Puebla encargado de los controles de rabia en la zona nos lo confirma: “Cuando surgen brotes en el Valle de Mezquital los ganaderos no quieren mostrarnos las cuevas donde hay vampiros”. Temen que durante los controles puedan perjudicar a los “murciélagos buenos”, y saben las consecuencias que ello tendría para sus magueis.

 

Campo de magueis en Zacatlán
Campo de magueis en Zacatlán
Martín Pichardo mostrándonos el cultivo
Martín Pichardo mostrándonos el cultivo
La Hacienda Amoltepec
La Hacienda Amoltepec
Una planta con mucha historia
Una planta con mucha historia
Don Andrés preparado para extraer aguamiel de los magueis
Don Andrés preparado para extraer aguamiel de los magueis
Don Andrés y el equipo en un momento de descanso
Don Andrés y el equipo en un momento de descanso
De vuelta con la carga de aguamiel
De vuelta con la carga de aguamiel
Martín Pichardo nos muestra el pulque
Martín Pichardo nos muestra el pulque
Derivados del pulque
Derivados del pulque
Grabando murciélagos polinizando los magueis
Grabando murciélagos polinizando los magueis
El volcán Popocatépetl humeante, despedida de México
El volcán Popocatépetl humeante, despedida de México

 

Desvividos por la vida

El cansancio nos vence después de las más de siete horas de coche que nos separan del último rancho donde nos han conducido los veterinarios del Comité de Fomento y Salud Animal del Estado de Puebla. Llevamos cinco días en México, y nos encontramos de nuevo sumidos en largas jornadas de carretera tras dormir unas pocas horas. Muy pocas. El ritmo da la impresión que podría abatirnos en pocos días, y sin embargo no parece afectar a Dolores Manzano, Arturo Córdova y Ramses Alejandro Cuautle. Forman parte del equipo de 21 veterinarios que se vuelca en cuerpo y alma en el control de la rabia en el ganado del estado de Puebla. Un trabajo que les obliga a desplazarse de urgencia allí donde aparecen brotes y a pasar noches en vela.

El horario frente a un brote de rabia es completo. De día, vacunaciones. De noche, capturas y control de vampiros. En todo momento, sensibilizar y concienciar a la población afectada. El calendario es igualmente apretado: los festivos lo son sólo si el trabajo se ha finalizado y no aparece ningún brote más. A medio camino nos acercamos a la ciudad de Puebla para reunirnos con Roberto Ramírez, director general del Comité. La responsabilidad de la entidad que dirige es enorme: proteger la salud de los animales domésticos de todo el estado de Puebla y fomentar la ganadería. La confianza y el respeto por sus trabajadores son las claves para mantener el alto nivel de compromiso que su tarea exige.

El trabajo de los veterinarios es de proximidad con los ganaderos y habitantes de núcleos rurales, y son por lo general muy bien recibidos, pues basta la muerte de unos pocos cabezas de ganado para tambalear las pequeñas economías familiares. Resuelven un problema que se hizo evidente durante la década de los 90 en México. Antes el ganado que moría de rabia no se diagnosticaba correctamente, nos explica Dolores Manzano. Y aparentemente no fue hasta pasadas algunas campañas de vacunación que los ganaderos se convencieron que de vez en cuando una parte de sus animales morían debido a esta enfermedad.

Vacunación, control de las poblaciones de vampiros, y pedagogía. Son los tres ejes sobre los que gira la comprometida labor de estos veterinarios. Las campañas de vacunación y control han reducido drásticamente la cantidad de ganado afectado por rabia, a la vez que han permitido que la población conozca los riesgos y tome medidas. La visita a varias comunidades rurales nos permite ser testigos del nivel de concienciación alcanzado.

En Chila de Sal, en el extremo occidental del estado, Alicia Vázquez nos acoge en su modesta casa y nos cuenta cómo fue mordida en pleno día por un vampiro con rabia, mientras lavaba ropa en el río. A pesar de ser un hecho totalmente inusual – los ataques a humanos son muy raros, y los vampiros no están activos de día – capturaron el animal y se dirigieron al centro de salud, siguiendo los consejos recibidos durante las campañas divulgativas del Comité. Un simple gesto que salvó la vida a Alicia, y que no habría tenido lugar sin el conocimiento del riesgo potencial. Un poco más al norte, en la comunidad de El Salado, en el municipio de Jolalpan, una agradable reunión espontánea con los ganaderos al atardecer pone de nuevo de manifiesto los excelentes resultados de los esfuerzos de sensibilización. Los ganaderos locales conocen con detalle cuando hay que aplicar los tratamientos antirrábicos, como diagnosticar la enfermedad, e incluso como distinguir los vampiros (murciélagos malos) del resto de murciélagos (murciélagos buenos), que hay que conservar por los beneficios que aportan al ecosistema, pues comen mosquitos, polinizan plantas y dispersan semillas, según nos cuentan ellos mismos.

 

La familiaridad del vampiro
La familiaridad del vampiro
Ramses y Omar, veterinarios del Comité
Ramses y Omar, veterinarios del Comité
De camino a una cueva con vampiros
De camino a una cueva con vampiros
Buscando vampiros dentro de una cueva en Chila de la Sal
Buscando vampiros dentro de una cueva en Chila de la Sal
Un vinagrillo (uropígido) posa en la entrada de la cueva
Un vinagrillo (uropígido) posa en la entrada de la cueva
Dolores Manzano alimentando vampiros cautivos para las campañas de educación
Dolores Manzano alimentando vampiros cautivos para las campañas de educación
Las grabaciones del día despiertan interés
Las grabaciones del día despiertan interés
Doña Alicia Vázquez, víctima de un vampiro
Doña Alicia Vázquez, víctima de un vampiro
Una víctima más habitual de los vampiros
Una víctima más habitual de los vampiros
Los veterinarios del comité con el equipo de filmación
Los veterinarios del comité con el equipo de filmación


Las tribulaciones de vampiros y ganado en México

Nos encontramos un vampiro atrapado en la red poco después de oscurecer. Siempre vienen por tierra cuando van a atacar el ganado, nos aclara la veterinaria Dolores Manzano del Comité de Fomento y Salud Animal del Estado de Puebla, que conoce bien las costumbres de estos murciélagos. Para ello han dispuesto la trampa a ras de suelo justo al lado del cercado donde pasan la noche las vacas.

Sin duda el vampiro se dirigía a consumir sangre de alguno de los animales que Jesús Bando, miembro de la asociación ganadera de Puebla, mantiene en su rancho. Don Jesús nos asegura que siempre inspeccionan el ganado se encuentran varias vacas mordidas por vampiros, y pese a que es de noche y se hace difícil distinguir las posibles heridas con la luz de la linterna, nos hace revisar una parte del rebaño.

Quizás por la falta de luz, o quizás porque la afectación realmente no es tan elevada, no conseguimos encontrar ningún animal con heridas recientes entre las cerca de 50 vacas que desfilan nerviosas ante nosotros. El murciélago capturado, y la herida tras la oreja de su caballo, que mana aún cuello abajo, son la evidencia irrefutable del problema y argumento suficiente para que Don Jesús mantenga su posición: se deben controlar las poblaciones de murciélagos hematófagos. Nos insiste en que la vacunación antirrábica del rebaño no palia todos los problemas que ocasionan los vampiros. Don Jesús mantiene que los ataques reiterados a los terneros más pequeños -los vampiros pueden atacar varias noches seguidas la misma presa, aprovechando las heridas que ya les han infligido – a menudo debilitan las víctimas, que acaban muriendo. Los veterinarios del Comité de Fomento y Salud Animal del Estado de Puebla que nos acompañan se limitan a encogerse de hombros cuando les pedimos si han constatado este efecto o si conocen su alcance. El retazo de selva donde nos encontramos, que nos ha recibido alegre durante el día con el vuelo mágico del tucán, se muestra ahora mucho más siniestro y misterioso.

En cualquier caso, antes de liberar el murciélago de nuevo, los veterinarios le untan el dorso con ungüento vampiricida. Tanto ganaderos como veterinarios lo utilizan rutinariamente, pero a los profanos del grupo el producto nos parece salido de la imaginación de algún dibujante de viñetas. Inspeccionamos la etiqueta con una mal disimulada incredulidad, que se acrecenta al leer el nombre del principio activo anunciado: la bromadiolona. Los vampiros son muy sociables y se limpian unos a otros lamiéndose, nos explica Arturo Córdova, veterinario del Comité. Al hacerlo el veneno se esparce por la colonia y consiguen así eliminar varios individuos, quizá hasta una docena. De este modo disminuyen las poblaciones de vampiros. La bromadiolona es un anticoagulante muy efectivo, que provoca la muerte por hemorragia interna. Nada más lejos de la primera impresión casi cómica que nos ha dado el producto.

Aun en el municipio de Hueytamalco, a pocos kilómetros pero a un buen rato de camino (que ha incluido varios patinazos y una varada del vehículo en el barro), se encuentra la ordenada finca de Gabriel de la Sierra, ganadero y vocal del Comité. Mientras vacuna algunos de sus cebúes, la sufrida variedad de vaca que cría, nos cuenta el esfuerzo que se está haciendo desde la administración para conseguir que las campañas de prevención de la rabia lleguen a todos los ganaderos. El precio de la vacuna, que hay que aplicar anualmente, ronda los 10 pesos mexicanos por animal (unos 60 céntimos de euro), y el kilo de carne de vaca ronda los 100 pesos. Las pérdidas derivadas de no aplicarla, teniendo en cuenta que cuando hay un brote de rabia se pueden morir entre el 2 y el 3% de los animales, son evidentes. Para Gabriel no hay motivo para no vacunar una vez entendidos los balances y teniendo en cuenta el bajo precio del tratamiento, subsidiado por el estado. Concienciar e informar a los ganaderos es la clave y la apuesta del Comité para controlar tanto ésta como el resto de enfermedades que afectan a los rebaños.

Cebúes de la finca de Gabriel de la Sierra
Cebúes de la finca de Gabriel de la Sierra
Gabriel mostrándonos los materiales para la vacunación
Gabriel mostrándonos los materiales para la vacunación
Vacunando el ganado
Vacunando el ganado
Don Jesús Bando en la entrada de su finca
Don Jesús Bando en la entrada de su finca
Vaqueros de la selva
Vaqueros de la selva
Mordida de vampiro fresca detrás de la oreja
Mordida de vampiro fresca detrás de la oreja
El ganado atado resulta fácil de encontrar noche tras noche
El ganado atado resulta fácil de encontrar noche tras noche
Pomada vampiricida
Pomada vampiricida
Con el coche atascado en el barro
Con el coche atascado en el barro

Del mito a la realidad

Aterrizamos en México DF para retomar la filmación del documental y empezamos con un plato fuerte, cuyo simple nombre nos evoca una mezcla de temor y fascinación. Un animal que en nuestra sociedad se mueve entre la fantasía y la realidad: el vampiro.

Los vampiros son unos pequeños murciélagos que viven en las regiones tropicales de América, y que son en todo semejantes a tantas otras de las aproximadamente 1200 especies existentes en el mundo. Una especialización muy peculiar, sin embargo, los distingue: son hematófagos, se alimentan exclusivamente de sangre de otros animales.

Los miembros del Comité de Fomento y Salud Animal del Estado de Puebla nos guían y acompañan hacia las zonas rurales donde se concentran los conflictos y sus esfuerzos. Allí tenemos el raro privilegio de presenciar cómo actúan los vampiros, en un despliegue de sorprendentes habilidades que les permite nutrirse de la sangre de animales cientos de veces mayores que ellos.

Los veterinarios del Comité nos han preparado el escenario con todo cuidado y, caída la noche, después de una espera que se nos hace demasiado larga para la intensidad de la expectativa, vemos finalmente como algunos vampiros se acercan inadvertidamente a su presa, saltando ágilmente por el suelo, con movimientos que nos parecen más propios de una rana. Su visión infrarroja rebela los puntos más cálidos de la víctima, donde la sangre fluye a flor de piel, y es entonces cuando entra en juego una bioquímica casi de ciencia ficción: lamen el punto de ataque escogido hasta dormir los tejidos gracias a los anestésicos que contiene su saliva, hacen una pequeña herida con unos afilados incisivos sin que la víctima ni siquiera tenga conciencia de ello, y lamen la sangre que no deja de brotar por el efecto de los anticoagulantes que también generan de forma natural en la saliva. El ataque que presenciamos se produce encima de las pezuñas de un caballo, de la que el vampiro se aparta de un rápido salto cada vez que éste se mueve, evitando así males mayores, para retomar de inmediato a su menú. El espectáculo dura más de media hora, y se salda con el vampiro saciado y con suficiente alimento para ese día, y con el caballo con una pequeña herida sin aparente trascendencia en la pata.

Existen tres especies de vampiros, y sólo una de ellas se alimenta de sangre de mamíferos. Es el vampiro común, Desmodus rotundus en latín. La trascendencia de sus ataques no se debe a la gravedad de las heridas que inflige, sino a las infecciones y enfermedades que puede transmitir entre sus víctimas. Entre ellas se cuenta la enfermedad que más temen los ganaderos y las autoridades, la rabia, de la cual los vampiros pueden ser portadores con fatales consecuencias para sus víctimas.

México folclórico
México folclórico
Establo a Hueytamalco, frecuentado por los vampiros
Establo a Hueytamalco, frecuentado por los vampiros
Preparando el material para grabar los vampiros
Preparando el material para grabar los vampiros
Vampiro esperando su momento dentro del establo
Vampiro esperando su momento dentro del establo
Grabando los vampiros en acción
Grabando los vampiros en acción
Vampiro alimentándose
Vampiro alimentándose

Una despedida multitudinaria

Es nuestro último atardecer en Australia, y siguiendo las indicaciones de Jenny Maclean del Hospital de Tolga, nos hemos acercado a la localidad de Herberton, en la fértil meseta de Atherton. El Wild River, río salvaje, cruza el pueblo y en esta ocasión hace honor a su nombre: una multitud de zorros voladores rojos (Pteropus scapulatus) se reúnen allí para pasar el día desde hace un par de meses.

Parecen ocupar todos los árboles, ramas y troncos disponibles, y aunque nos han comentado que debe haber más de 100.000, una vez allí tomamos conciencia de la imposibilidad de cuantificarlos. Su movilidad y la magnitud de sus campamentos, que es el nombre con que se conocen sus colonias, hace que no se sepa cuántos efectivos hay en el continente ni cuál es su tendencia poblacional.

Admiramos y grabamos el espectáculo, mientras vehículos y peatones cruzando el puente y la colonia. Algunos peatones se detienen a admirarlo, con más o menos sorpresa, otros ya acostumbrados parecen no prestar atención, a pesar del fuerte ruido de los gritos de murciélagos que llega de todas partes. Un par de vehículos se detienen haciendo ruido para ahuyentarlos (con un éxito muy moderado que se disuelve en la inmensidad de la colonia).

Los efectos de su presencia son visibles y se resumen en ruido y árboles rotos, unas circunstancias que no gustan a una parte de la población. Los beneficios que generan resultan más imponderables. Jenny Maclean, traspone con destreza la pregunta de por qué hay que conservarlos cuando un visitante la interpela en su hospital: “Si tenemos más de 100.000 murciélagos nectarívoros, que polinizan plantas, afincados en nuestra zona durante los 2 últimos meses, y que obviamente encuentran néctar suficiente para subsistir, algún servicio deben hacer al ecosistema ¿No?

Al día siguiente nuestro avión sale a media tarde de Australia, en dirección a Singapur. Hemos pisado Indonesia, con un panorama más desolador, y Australia. El monitor del avión nos muestra con detalle la ruta de vuelo, donde aparecen sombreados los rincones del mundo donde ya ha oscurecido. Pese a que vamos a 1000 km por hora hacia el oeste, como si no quisiéramos dejar escapar de la luz del día, la noche nos alcanza inexorable antes de llegar a nuestro destino. ¿Tendrá la carrera para salvar los grandes murciélagos la misma suerte?

El Wild River
El Wild River
Vista general de la colonia
Vista general de la colonia
Zorros voladores rojos (Pteropus scapulatus)
Zorros voladores rojos (Pteropus scapulatus)
Filmando la colonia
Filmando la colonia
Ramas torcidas por el peso de los murciélagos
Ramas torcidas por el peso de los murciélagos
Alzando el vuelo
Alzando el vuelo